El placer de ir solo al cine

Hoy ha vuelto a pasar, un teléfono en silencio que me amarga la existencia. La impotencia de querer ponerte en contacto con alguien y no conseguirlo ni a la tercera. Es una situación que me repatea, más cuando de repente te encuentras con que te han dejado tirado a la mínima y necesitas urgente e imperiosamente saber dónde coño se ha metido la persona con la que quieres contactar y con la que estabas hasta hace escasos minutos, más que nada, por no tener que pasarte la siguiente media hora buscándole bar tras bar hasta acertar en cuál ha decidido meterse a todo correr mientras tú ibas a sacar dinero para comprarle un par de discos del solista del concierto que acabáis de ver. Hay ocasiones en las que lo del rencor y el perdón lo llevo muy mal, lo confieso.

Despiste o premeditación, la verdad es que me importa una mierda, a mi la cara de gilipollas esperando una respuesta ya no me la quita nadie. Pero bueno, hoy la situación no era la de encontrarse repentinamente en una inesperada y desesperada soledad, sino todo lo contrario. Así que como uno también sabe silenciar el móvil y hacer lo que le sale de los cojones ignorando al resto del universo, eso mismo he hecho. Y oye, estupendamente, de hecho creo que debería hacerlo más a menudo y dejarme de dependencias emocionales absurdas que no me llevan mas que a situaciones frustrantes. Porque ir contigo al cine está bien, pero si me lo pones tan difícil mejor me voy yo solo.

El placer de ir solo al cine

Hoy ha vuelto a pasar, un teléfono en silencio que me amarga la existencia. La impotencia de querer ponerte en contacto con alguien y no conseguirlo ni a la tercera. Es una situación que me repatea, más cuando de repente te encuentras con que te han dejado tirado a la mínima y necesitas urgente e imperiosamente saber dónde coño se ha metido la persona con la que quieres contactar y con la que estabas hasta hace escasos minutos, más que nada, por no tener que pasarte la siguiente media hora buscándole bar tras bar hasta acertar en cuál ha decidido meterse a todo correr mientras tú ibas a sacar dinero para comprarle un par de discos del solista del concierto que acabáis de ver. Hay ocasiones en las que lo del rencor y el perdón lo llevo muy mal, lo confieso.

Despiste o premeditación, la verdad es que me importa una mierda, a mi la cara de gilipollas esperando una respuesta ya no me la quita nadie. Pero bueno, hoy la situación no era la de encontrarse repentinamente en una inesperada y desesperada soledad, sino todo lo contrario. Así que como uno también sabe silenciar el móvil y hacer lo que le sale de los cojones ignorando al resto del universo, eso mismo he hecho. Y oye, estupendamente, de hecho creo que debería hacerlo más a menudo y dejarme de dependencias emocionales absurdas que no me llevan mas que a situaciones frustrantes. Porque ir contigo al cine está bien, pero si me lo pones tan difícil mejor me voy yo solo.

Posted 1 year ago & Filed under relatos,

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Fotos, gráficos, poemas, relatos... juntos, revueltos y separados.

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