Un día de furia

Ella conversaba con su compañera de trabajo, con su habitual e histriónica forma de gesticular, moviendo los brazos exageradamente y relatando los insignificantes problemas de su absurda existencia con su insoportable timbre de voz, como si el resto de mortales no tuviéramos suficiente con nuestros propios problemas y la humanidad tuviese la obligación de servirle de psicoanalista las veinticuatro horas del día.

Me quedé quieto, mirándola desde mi mesa y entonces lo vi. Me levanté y saqué la escopeta recortada que guardaba en la mochila. Sin dilación me dirigí hacia ella, y mientras su compañera se percataba de la situación y con cara de terror intentaba esconderse bajo su mesa, ella se giró sin tiempo para cambiar su característica sonrisa de arpía antes de recibir el disparo.

Por suerte, mis fantasías son sólo eso, fantasías.

Un día de furia

Ella conversaba con su compañera de trabajo, con su habitual e histriónica forma de gesticular, moviendo los brazos exageradamente y relatando los insignificantes problemas de su absurda existencia con su insoportable timbre de voz, como si el resto de mortales no tuviéramos suficiente con nuestros propios problemas y la humanidad tuviese la obligación de servirle de psicoanalista las veinticuatro horas del día.

Me quedé quieto, mirándola desde mi mesa y entonces lo vi. Me levanté y saqué la escopeta recortada que guardaba en la mochila. Sin dilación me dirigí hacia ella, y mientras su compañera se percataba de la situación y con cara de terror intentaba esconderse bajo su mesa, ella se giró sin tiempo para cambiar su característica sonrisa de arpía antes de recibir el disparo.

Por suerte, mis fantasías son sólo eso, fantasías.

Posted 2 years ago & Filed under relatos, Notes

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Fotos, gráficos, poemas, relatos... juntos, revueltos y separados.

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